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Definición y Tipos de Fístulas

La zona que rodea el ano es muy delicada. De ahí que las heridas o rozaduras que se produzcan en ella sean tan sumamente dolorosas. Además, se trata de un lugar muy expuesto a la humedad, por esta razón, tarda en curar y ocasiona molestias. Quien alguna vez ha sufrido de fistulas anales o fistula perianal sabrá lo incómodas que son.

Pero, ¿cuáles son sus causas? ¿Cuántos tipos de fístulas existen? No todas son iguales. A continuación te contamos todo acerca de las fístulas y sobre los cuidados generales que debes procurarles.

Definición de Fístula

Una fístula es un absceso anal, una especie de abertura o cavidad que se abre en las proximidades del ano o del recto y está infectada de pus. Esta especie de túnel se abre desde el interior del canal del ano y hacia el exterior del mismo. Hay algunas fístulas que no llegan a contener absceso o, lo que es lo mismo, no llegan a desarrollar infección.

También puede ocurrir lo contrario, es decir, pueden producirse infecciones sin llegar a abrir el canal o fístula.

Tipos de Fístulas

Las fístulas se clasifican en diferentes tipos dependiendo de la profundidad y la longitud que tengan. Para comenzar, la clasificación más básica es que hay fístulas anales y perianales. La perianal se denomina así porque está más cerca del perineo.

Aparte de esta clasificación simple, podemos distinguir otros tipos de fístula en relación a su menor o mayor complejidad. Siguiendo este criterio diferenciamos entre:

  • Fístulas subcutáneas, se producen por debajo de la piel y no afectan al esfínter.
  • Fístulas interesfinterianas, tienen lugar en el espacio que existe entre los músculos o entre los esfínteres anales.
  • Fístula transesfinterianal baja, cuando afecta solo a la mitad del esfínter.
  • Fístula transesfinterianal alta, es la que afecta a más de la mitad del esfínter.
  • Fístula supra esfinteriana, abarca toda la zona, no solo al esfínter sino también al músculo encargado de elevar el ano. Es la menos común de todas y la más compleja de las fístulas.
  • Fístula recto vaginal, tiene lugar en la zona que comunica el recto con la vagina. Es debida a un parto complicado o también se produce cuando ha tenido lugar alguna cirugía.

En líneas generales, las fístulas que afectan más hacia la zona del perineo son peores que aquellas que no lo hacen.

Causas de la aparición de Fístulas

Las fístulas son más habituales en hombres que en mujeres y suelen aparecer con más frecuencia entre los 30 y los 50 años. Son originadas, principalmente, porque las glándulas que hay en el interior del canal del ano se obstruyen. Estas glándulas tienen como finalidad lubricar el ano para favorecer la salida de las heces. Si se obstruyen pueden dar lugar a complicaciones.

Otras veces, en cambio, la fístula es provocada por un traumatismo, como hemos visto, en casos de partos complicados, alguna cirugía o daño en el área anal o perineal.

Síntomas de Fístulas

Sabrás que tienes una fístula porque las molestias son evidentes, sobre todo, cuanto más avanza la infección o la fisura. Lo primero que notarás es un absceso cerca del ano. El absceso hay que drenarlo para limpiar la infección. En la mitad de los casos en este momento suele desarrollarse la fístula.

También notaremos una supuración continua en la zona acompañada de dolor e, incluso, tendremos que recurrir a un salvaslip o paño para no manchar la ropa.

En ocasiones, podemos confundir la fístula con hemorroides. Sin embargo, a diferencia de las primeras, en las hemorroides hay sangrado y un bulto aparece tras la deposición.

Cuidados generales de una Fístula

En primer lugar, hay que drenar el absceso para extraer el pus y limpiar la infección. Es importante que el drenaje se realice correctamente, de esta manera garantizaremos no solo que la herida quede limpia, sino también que la fístula se haga menos profunda o tenga menos trayectos. Es fundamental que estos drenajes sean realizados por personal médico especializado, ya que sino podrías empeorar la infección. 

Muchas veces será conveniente practicar una ecografía endoanal y una resonancia magnética para conocer la magnitud de la fístula, la relación que hay entre esta y el esfínter anal y decidir así cómo proceder en cada uno de los casos.

La cirugía casi siempre es necesaria y, si bien es una intervención muy común, uno de los peligros que entraña, en caso de no realizarse bien, es que queden afectados los esfínteres y que, como consecuencia de ello, el paciente sufra incontinencia fecal. No es común pero puede suceder.

Si la inflamación y la supuración son fuertes, puede ser necesario colocar un drenaje que el paciente llevará hasta el día de la cirugía.

Tras la operación, el médico te dará instrucciones completas para la cura y cuidado de tu fístula. Es conveniente que acudas al médico en cuanto notes algo extraño en tu zona anal para evitar que se produzcan daños o que el problema avance dificultando su tratamiento.

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