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Ictericia neonatal en Bebés

La ictericia es una condición clínica que relacionamos con la coloración amarillenta de la piel y las mucosas. Este color amarillo está ocasionado por el exceso de bilirrubina y es más visible en la esclerótica.

La ictericia neonatal se observa en el recién nacido si esta sustancia sobrepasa los 5 mg/dl. Es normal que la detectemos mediante la presión con el dedo y blanqueando la piel. Así, la pondremos de manifiesto observando el color azufranado de la piel. Solemos verla primero en la cara (sobre todo en los ojos), y luego va progresando hacia tronco y extremidades.

Esta enfermedad, a menudo, se desarrolla porque el hígado del bebé no tiene capacidad para eliminar la bilirrubina. Una o dos semanas después del tratamiento, el órgano hepático madura y puede sintetizar con normalidad esta sustancia.

Motivos para la aparición de la ictericia neonatal

  • Por incompatibilidad sanguínea con la madre.
  • Por ser prematuro, sobre todo entre 37 y 38 semanas.
  • Problemas de coagulación de la sangre.
  • Demasiada contusión durante el parto.
  • Problemas o incompatibilidades con la lactancia.

Para tu tranquilidad, te diremos que es una situación bastante frecuente, pues se da en el 60 % de los recién nacidos.

Podemos caracterizar la ictericia neonatal como inocua, fugaz y leve en la gran mayoría de los casos. La consideraremos patológica solo en ciertos casos, por ejemplo si no cesa después de una semana o si los niveles de bilirrubina son muy altos. Para controlarla, valoraremos los antecedentes familiares y maternos, así como el momento en el que comienza la enfermedad. En estos casos, está recomendado el ingreso hospitalario. 

Como complicaciones serias, aunque poco comunes, podemos encontrar parálisis cerebral, sordera o kernícterus (daño cerebral).

Recomendaciones para vigilar la ictericia neonatal

Podemos lograr la aparición de casos de gravedad aplicando las siguientes recomendaciones del recién nacido después del alta tras el parto:

  • La valoración de la ictericia debe ser realizada por un pediatra.
  • Todos los recién nacidos que tengan el alta antes de las 48 horas de su nacimiento han de ser controlados por un pediatra durante 2 o 3 días.
  • Los nacidos en las semanas 37 y 38 tienen mayor riesgo de presentar subidas de bilirrubina.
  • Recomendamos colocar al recién nacido ictérico en un lugar iluminado o soleado de la casa.
  • Pondremos por escrito los controles posteriores y las recomendaciones para la familia, para su mejor cumplimiento y comprensión.
  • La tercera parte de los lactantes maternos recién nacidos tienen cierta ictericia al cabo de dos semanas. En estos casos, tendremos en cuenta su observación.
  • Si detectamos una duración mayor de tres semanas, tendremos que valorar la tasa de bilirrubina.
  • Todos los síntomas suelen desaparecer sin dejar secuelas al bebé.

La ictericia neonatal y su tratamiento

Aunque en tiempos pasados se utilizaban técnicas más enérgicas y agresivas, en la actualidad tratamos este problema con mayor naturalidad. Se suele recomendar la radiación solar, siempre con la debida precaución de alargarla un tiempo prudencial, para paliar el efecto de la bilirrubina. Otra medida que tenemos en cuenta es la protección ocular del neonato, vital para su salud.

Incluso llegamos a especular con la protección que puede brindar esta sustancia, que es considerada como un potente antioxidante. Así, ante su inexistencia, los radicales libres podrían afectar al bebé, sobre todo al prematuro.

La fototerapia debemos mantenerla en el recién nacido durante 2 o 3 semanas. También podemos sustituirla por lámparas ultravioleta o de luz azul, siempre cuidando de que no sea nociva para el bebé. El resto de cuidados serán los de un neonato normal, alimentándolo cada 2 o 3 horas según su demanda.

Es muy importante que mantengas la higiene óptima en caso de ictericia. Por supuesto, vigila sus pañales y los cambios de estos por si se produce alguna anomalía y hay que consultar al pediatra. Consideraremos que el exceso de bilirrubina sale del cuerpo a través de las excreciones; por esta razón, hay que estar pendiente a este dato.

Alimentación en caso de ictericia neonatal

En este apartado, variaremos la composición de la dieta si el bebé toma preparado lácteo o si recibe lactancia materna. En ambos casos, la hidratación es fundamental, ya que el neonato necesita expulsar la bilirrubina y no deshidratarse tras su exposición a la luz.

En caso de amamantamiento materno, debes optar por incluir en tu dieta alimentos ricos en fibra, vitaminas y agua, como son los vegetales y frutas. La fibra ayudará al bebé en sus deposiciones y el resto de alimentos constituirán una base muy importante en su sistema inmunitario.

Valoramos con mucha importancia, además, el consumo de grasas saludables. El pescado azul y el aceite de oliva aportarán al bebé elementos lubricantes que le ayudarán también a expulsar las sustancias nocivas.

Finalmente, te aconsejamos que, ante cualquier duda, acudas a tu pediatra. Nuestra recomendación es que no te alarmes y consultes a expertos si tienes sospecha de agravamiento de la enfermedad sea por la causa que sea.

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