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Sin ganas de nada ¿Qué hacer?

La tristeza y la melancolía son dos sentimientos que pueden estar presentes en alguna época de la vida de las personas, y que pueden llegar a ser pasajeros y no suponer un impedimento para continuar tus ocupaciones diarias. Pero también muchas son las personas que experimentan un sentimiento de desánimo continuado, durante el cual, se encierran en sí mismas creyendo que será temporal y del que podrán salir por sí solas. Cuando esta tristeza persiste en el tiempo, llegando a incapacitar a una persona, ya se podría hablar de depresión.

Este es un mal muy común, el cual limita la vida social y laboral de uno, la salud física y, por supuesto, la mental. Este tipo de crisis puede venir por situaciones estresantes o periodos por los que uno pasa difíciles de lidiar. Sin embargo, la depresión puede ser una causa genética que acompaña al enfermo durante toda su vida, y que cuanto antes se sepa, más sencillo se hace de tratar.

La depresión genera diversos problemas a la persona que la padece, quien se deja llevar por la desidia en sus actividades habituales, como dejar de comer o comer en exceso, no arreglarse o abandonar a sus amigos o familiares. No podrá estudiar ni trabajar, sufrirá de insomnio, se verá inútil para afrontar diversas tareas que antes podía hacer, habiendo perdido la concentración. La persona se encuentra en un punto en el que está sin ganas de hacer nada, ​y del que no sabe salir. La depresión te lleva a sentir momentos muy desesperantes con un profundo agotamiento que ni durmiendo todas las horas del día se podrían quitar, además de crearse en tu mente una mezcla de ideas y sentimientos negativos que se convierten en insoportables en tu rutina diaria.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) evalúa que cerca de 50 millones de personas en América viven con depresión y es esta la enfermedad que encabeza la lista de problemas de salud e incapacidad en el mundo. Un dato muy escalofriante, sin duda alguna, que deja claro la gravedad de este trastorno. Así mismo, la OMS nos da una esperanza cuando argumenta que la depresión puede ser superada, buscando el tratamiento adecuado. Para ello, anima a hablar sobre este trastorno, decir que se sufre, que se está mal, y que se necesita un cambio que devuelva el bienestar vital, pues, incluso de la depresión más grave, se sale.

Pero ¿qué se supone que uno debe hacer cuando se siente sin ganas de nada? Hablar. No tomarlo como un tema tabú, con prejuicios, pensando que se está loco, o se es peligroso o una persona débil. Justamente, al estar pidiendo ayuda y reconociendo la necesidad de atención, estás siendo lo suficientemente valiente e inteligente para obtener las mejores opciones que te harán salir. Hablar con los tuyos de este problema será una fantástica idea. Estos podrán decidir contigo cómo podrían animarte y conseguir la ayuda real que te pueda reforzar en estos momentos en los que tus inseguridades te hacen pequeño.

Un segundo paso es acudir a la ayuda profesional, profesionales con experiencia que sabrán cómo orientarte mediante terapias y/o medicación. Y no. No por ir a un psicólogo o psiquiatra eres un loco. La depresión no te hace perder la noción de tu realidad, ni te hace peligroso para la sociedad. Como bien se comentó con anterioridad, es la enfermedad que lidera la lista entre enfermedades más extendidas en el mundo. Por ello, no estás solo. Miles de personas la padecen por años, décadas o toda su vida. Hablar con un psicólogo forma parte del proceso de cura de este trastorno, siempre y cuando uno colabore para salir del problema.

Del psicólogo recibirás pautas con las que notarás una sustancial mejora, pero no es el único apoyo que debes tener. Cuenta con medicación. Para ello deberás informar a tu médico o psiquiatra, que sabrán qué proporcionarte para darte un extra. No obstante, muchas veces no es necesario el uso de medicación. Piensa que el mayor esfuerzo en este tema va a tener que ser el tuyo, aunque puedas contar con amigos, familia y apoyo profesional. Es aquí donde entra en juego todo tu esfuerzo, pues es la lucha junto a tu mente, contra una parte de esta que se ha enfermado.

Vas a tener que hacer un enorme esfuerzo para levantarte y salir de tu cama. Una de las cosas más efectivas siempre es el deporte. No solo caminar, cualquier actividad que impulse tu serotonina de manera natural como el baile, correr o la natación. El deporte será tu compañero en tu lucha. También, deberías involucrarte en clases grupales donde puedas aprender algo nuevo como un idioma, y buscar un trabajo o un voluntariado donde te sientas útil. Busca una motivación en una tarea que te guste y, sobre todo, sal de tu zona de confort. Llevará tiempo, pero se consigue.

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